11.08
Dios y el diablo no conviven en este mundo porque lo ordena la Santa Inquisición. Otra (supuestamente) causa honorífica que llevo a la Iglesia a cometer horribles atrocidades, en pro del bien… pero dejaron demasiados cadáveres a su paso y hoy en día aún se recuerda.
¿De dónde viene la Inquisición? ¿Cuál era su misión?
La creencia de una coexistencia entre Satanás y Dios era la doctrina básica que promulgaban los Albigenses. Éstos eran gnósticos, es decir, creían que la salvación de los hombres no dependía de la fe en Cristo sino de un conocimiento superior a la fe, y de la capacidad del ser humano para salvarse a sí mismo. Y lo que les traería más problemas sería promulgar que Jesús era un ser vulgar, levantado por el Divino; pero que él en sí no representaba divinidad alguna. También distaban sus ideas sobre el matrimonio y la procreación, con las del Santo Oficio.
Como os podréis imaginar La Iglesia Católica puso el grito en el cielo
y empezó a organizar varias instituciones que se dedicarían a la supresión de la herejía levantada por los cátaros.
En 1184 se crea en la zona de Languedoc (Francia) la Inquisición Medieval, que es el precedente de lo que sería la Santa Inquisición y el Santo Oficio. El papa Lucio III exigía a sus obispos que extirpasen la herejía dentro de sus congregaciones, juzgando y condenando a los herejes.
En 1252 el papa Inocencio IV autorizó el uso de la tortura para obtener las confesiones de los supuestos herejes. Por qué digo supuestos? Pues porque en aquella época, cualquiera podía acusarte de hereje. Podía ser que a un familiar, amigo, vecino, etc, hubiese algo de tí que no le gustara, o al contrario; entonces iba a denunciar tu supuesta herejía (adora al diablo! fornica con animales!…) y en horas tenías a delegados de la Santa Inquisición llamando a tu puerta, sin saber porqué ni quién te había denunciado; ese era el funcionamiento en la época.
En 1478 fue creada la Inquisición Española, si los demás tenían una, nosotros también, no íbamos a ser menos; y tubimos una de las peores y de las que tardó más en desaparecer.
Ésta estaba dirigida por el Consejo De la Suprema, su presidente era el Inquisidor General. Los tribunales estaban formados por tres inquisidores además de otros funcionarios. El secreto sumarial con que el Santo Oficio llevaba sus procesos era algo que aterraba a la población.
Primeramente se interrogaba al supuesto hereje en un tribunal formado por laicos y clérigos, el nombre del acusador siempre se mantenía en secreto para el acusado cómo ya he mencionado antes al igual que los actos por los que era acusado (increible), pero también supuestamente los responsables del juicio investigaban las acusaciones. Sí llegado el momento el acusado seguía negando los actos de los que se le acusaban (sin saber cuales eran) sufría un interrogatorio completo. Las maneras más corrientes de que un hereje hablara era la privación de comida, una larga estancia en la cárcel (carcer durus) y en el último de los casos, cosa que dudo, la tortura. En la mayoría de los casos solo había dos condenas posibles, o le colgaban un sambenito o mataban quemándolo vivo , degollándolo o ahorcándolo. Si el reo había muerto con anterioridad o a causa de las torturas, se desenterraban sus huesos y se quemaban. La mayoría de los acusados eran hombres, pero también hubo mujeres a las cuales se acusaba mayoritariamente de brujería, cabe destacar que la última mujer ajusticiada fue una adolescente catalana llamada Magdalena Duer en el año 1611, de la que no he encontrado información.
Para muchos, las ejecuciones pasaron a ser algo así como las fiestas del pueblo.
Realmente fue una de las monstruosidades que ha creado nuestro país y que sus ideas por desgracia aún las comparten muchos españoles, aunque afortunadamente no sus métodos.
REFERENCIAS

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