01.26
Por norma general no uso mi página para esta clase de historias, pero mi indignación es tal que voy a utilizarla para desahogarme.
No citaré el nombre de la persona de la que os voy a hablar, pero puedo aseguraros que todo lo que os contaré es verdad, se puede documentar y conozco personalmente a la persona afectada. Voy a llamarla Berta.
Berta tiene 30 años, y sus problemas empezaron hace aproximadamente unos 10 años. Tuvo una niñez y una adolescencia más o menos normal, vaya como todo el mundo. Era una chica alegre, divertida, muy extrovertida, encantada con la vida que llevaba y sin preocuparle mucho el futuro, típico de la edad, con una buena familia que la quería mucho; y a pesar de que siempre ha tenido un carácter muy fuerte era realmente feliz. Un día cualquiera del año 2000, yendo a un lugar cualquiera tuvo un accidente de tráfico. Según ella, eso de que la vida te pasa por delante en cuestión de segundos es mentira, en ese momento solo te pasa por la cabeza una cosa, siempre que estés consciente claro, y es algo parecido a un enorme “Joder la que me viene encima”, es la única manera que tiene Berta para describirlo. Retomo el tema, en esa caída se rompió un montón de huesos, no vale la pena describir éso. Pronóstico inicial: extrema gravedad, 80% recuperación, mano izquierda perdida… Aquí empezaba la maratón, pero la primera en correr fue la madre de Berta. Os podéis imaginar recibir una llamada a poco de las 7 de la mañana diciendo “Su hija ha tenido un accidente muy grave, dese prisa en acudir a urgencias del Clínic, gracias”, ¿que coño es eso?, ¿una especie de mensaje estandard a la hora de comunicar una mala noticia? Imaginaos a esa pobre mujer corriendo al hospital y encontrándose a su hija tirada en una camilla, destrozada por el dolor. Esa mujer tuvo que descomponerse al instante, y ¿cuál era el motivo para que hubiese tanta prisa?, evidentemente firmar un montón de papeles para eximir a los médicos frente a cualquier tipo de problema que surgiera, ¿que es más importante, salvar una vida o curarse en salud?
De un hospital pasó a otro, sufriendo un mar de dolor durante mucho tiempo, virus contraído en el quirófano incluido. Pronóstico a los dos meses: salida del hospital en silla de ruedas debido a una posible incapacidad de caminar, recuperación parcial de la mano izquierda sin esperanzas de mayor recuperación. Le dijeron a Berta que perdería unos 6cm de una pierna, le quedaría la mano colgando debido a los nervios dañados y probablemente no podría hacer una vida normal.
La familia estaba destrozada, su madre en particular estaba pasando por un infierno, iba del trabajo al hospital y de vuelta al trabajo, así un día tras otro. Las malas noticias de los médicos hicieron mella en el carácter de Berta, se volvió cruel y se lo hizo pagar a todos los de su alrededor, sin piedad; y todo éso lo provocaron unos supuestos especialistas que la cagaron, pero a base de bien. Todo lo que escupieron por su boca fue mentira, pero el daño ya estaba hecho.
Cuando consiguió salir del hospital las cosas no pintaban mucho mejor, pero sabéis lo bueno? salió andando y con la mano al 90% de sus posibilidades. Andó mucho tiempo con muletas pero consiguió abandonarlas pasados unos meses. Mucha rehabilitación y paciencia.
Poco tiempo después empezaron a venir los dolores y cada visita al médico era un -Es todo por el accidente, ya te recuperarás-, con eso vino la artrosis, la artritis, el reuma y los dolores. Muchas radiografías y nada de nada. Un año después aproximadamente empezó a tener unas crisis de vómitos que eran insoportables y los médicos decían -Es por los nervios del accidente, toma protector estomacal, ya mejorarás-. Poco tiempo después le sobrevino el cansancio y más dolor, las respuestas eran las mismas.
Hace un tiempo empezó a notarse muy cansada y por una de esas casualidades de la vida, su médico de cabecera se había jubilado y tenía una nueva doctora. Ella con una, parecía sincera, preocupación envió a Berta al reumatólogo, allí le diagnosticaron osteoporosis, causada por el accidente, claro. Y allí descubrió que le faltaba vitamina B12, es una vitamina que se produce en el estómago y que según los análisis ella no producía. Por fín, alguien que no le decía que eso fuese del accidente. Acabó de nuevo en el Clínic, donde empezó todo, y allí empezaron a hacerle pruebas; que si gastroscopias, que si biopsias, que si tags con contraste, y nada. En ninguna de las pruebas salía nada anómalo, pero estaba siendo un infierno. Y además seguían sin saber porque no producía esa vitamina ni porque vomitaba.
Hace poco le hicieron la última biopsia sin ningún tipo de sedación, provocándole una infección y un terrible dolor, que le provocó estar de baja casi una semana. Siguen sin saber que tiene mi amiga, y siguen buscando y buscando…¿hasta cuándo? ¿que más tienen que mirarle? No encuentran nada y ella no deja de sufrir, pero si lo deja ahora, todo este sufrimiento habrá sido en vano.
Seguiremos esperando, pero nuestra confianca en los médicos es nula; nos tememos lo peor, cualquier día le ocurrirá algo nuevo y ya no estaremos a tiempo de reaccionar o de solucionarlo, pero sí sabemos que le diran los médicos, -Es por el accidente, y no hemos podido hacer nada.- Si está viva le diran -ya te recuperarás- y si no lo está, no habrá nada que decir. Patrañas y más patrañas. Cada vez estoy más convencida de que encuentras un médico que se preocupe por cada mil. Y lo mejor es que todos le dicen que se acostumbre al dolor y las molestias, y así no lo notará tanto.
En fín, que como he dicho al principio, tenía ganas de desahogarme y este es el sitio donde he decidido hacerlo. Afortunadamente no está sola, tiene una familia que la adora y una pareja que se desvive por ella y de la que está profundamente enamorada.
Después de ésto, por favor, apoyad a los enfermos que tengais a vuestro alrededor porque no sabeis si algún día os tocará a vosotros. Y a pesar de todo, no perdáis la esperanza, y seguid adelante, tarde o temprano encontrarán algo.
Un saludo.
Hay muchas pobres Bertas, pero la verdad es que es lamentable en el siglo que vivimos, que nadie se “moje” en decir y denunciar que los medicos la “cagan” muchas veces, yo por desgracia aun sufro y lloro por esa neglicencia, tengo un ser que adoro y que sufre por eso.
Es imperdonable que algunos medicos no tengan el suficiente valor para decir lo que realmente esta pasando.
Tienes toda la razón, hay muchas Bertas, desgraciadamente. Y los médicos muchas veces no reconocen sus propios errores, o mejor dicho, no creo que lo hagan nunca. Yo desde aquí, por si estubiera en uno de esos casos, doy gracias a mi madre de antemano por todo lo que sé que haría por mi.
Ser médico es una profesión, sí, pero también una vocación. No puedes trabajar en un parvulario si no soportas a los niños chillones. Yo nunca podría ser médico, y no por la sangre, sino por mi empatía.
Pero por lo que explicas, esta ciencia se ha vuelto éso, ciencia. Se necesita prestar atención al enfermo y discernir lo que es mental y lo que es físico. Falta el toque humano. Vale, hay médicos buenos, como personas buenas también, pero no estamos hablando de un mecánico arreglando aparatos, carai, que estamos vivos!
Estoy convencido que a Berta se la sacaron de encima muchas veces en el pasado, pero si ahora cuenta con una nueva doctora que se interesa y trata de ahondar en el problema, debe seguir adelante, que ya no lucha sola.
Arriba!